martes, 1 de septiembre de 2026

𝗖𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝘂𝗻 𝗺𝘂𝗿𝗼

 









   La historia de España y los españoles podría resumirse como una sucesión de golpes contra un muro, que según la época, transitaron entre simples impactos y traumatismos de consideración. Podría ser un resumen, mas resultaría un patético borrón a pie de página y de esos vamos sobrados. Así nos va.

Quien tiene a bien leer las publicaciones que alberga este espacio digital sabe, que además de mi obvia querencia por la literatura, no rehuyo la crítica cuando entiendo que el texto protagonista se pasa de frenada o ni siquiera llega a la primera curva. Pero quien más o quien menos sabe, que las opiniones son como el culo.

Diario secreto de José Antonio (Espasa, 2026) José Antonio Martín Otín.

   Manipulación, medias verdades, equívocos sin mala fe (o con toda la intención), miradas esquivas... y la ausencia. Así podría describirse cómo ha tratado y aún trata la figura de José Antonio, tanto la historiografía como el común de los mortales, y a pesar de los pesares, quien fijara su mirada en el fascismo italiano para alejarse del mismo, fue algo más que esa figura asexuada potenciada por el franquismo o el tipo despreciable que la izquierda patria soñaba con ver acribillado a balazos, a mayor gloria del anhelado soviet Ibérico.

Reconociendo el interés que suscita el hallazgo del diario -a pesar de la amputación que sufrió y que denuncia Martín Otín-, y que la prosa del autor carece de esa intensidad que emociona (más si cabe con los apuntes de un hombre encarcelado que se huele su trágico final) sin llegar al punto lacrimógeno, recomiendo su lectura porque de la misma se extrae información útil para acercarse un poco más al político español.

   De entre algunos aspectos que resultan dignos de mención, uno es particularmente curioso y tiene que ver con la fundación de Comisiones Obreras, cuyo núcleo fundador tiene, entre otros falangistas a Ceferino Maestú y a los comunistas Julián Ariza y Marcelino Camacho. No quiero imaginar cómo lo llevarán los próceres de ‘ceceoo’.

   Por otro lado, y refiriéndome a Falange, sería imperdonable no apuntar en estas breves líneas el compromiso con el movimiento joseantoniano del anarquismo, -anarcofalangismo-, según definición del poeta republicano Victoriano Crémer. Son estos «individuos de formación libertaria que eligen la Falange como una herramienta política sin dejar de trabajar en los dos frentes». Y una nota más: «Bastantes de estos anarquistas que pasan por la Falange habían sido legionarios».

Entre las páginas del diario, que abarca desde el 1 hasta el 29 de marzo de 1936, se hallan datos, reflexiones e instantes fugaces (José Antonio era muy celoso de su vida privada) que por mínimos que sean o lo parezcan, hablan de un hombre que no fue lo que dijeron, y nada mejor que recordar a Unamuno, ni los «hunos ni los hotros».



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